2026: El Año en que la Moda le Puso Nombre a Lo Que Ya Hacíamos

Who What Wear publicó hace poco su lista oficial de tendencias en carteras para 2026, y una de las cinco categorías se llama, literalmente, “The Embellished Bag”: borlas, cuentas y flecos como protagonistas del año. Durante mucho tiempo esas mismas borlas fueron consideradas un detalle nostálgico, casi de abuela. Hoy son, según la publicación, uno de los cinco movimientos que van a definir cómo se ve un bolso en 2026.

No es un caso aislado. El reporte de tendencias de Heuritech para esta temporada — una de las consultoras que usa inteligencia artificial para leer millones de imágenes de moda en tiempo real y anticipar hacia dónde va el gusto colectivo — describe 2026 como un año donde “la textura importa tanto como el estampado”, construido sobre siluetas expresivas y lo que llaman “suavidad escultural”. El terciopelo, con su forma de capturar y devolver la luz según el ángulo, es prácticamente el material que mejor cumple esa descripción.

En las pasarelas ya se está viendo: Harper's Bazaar registró terciopelo en las sandalias plataforma de Balenciaga combinadas con looks de noche, señal de que el material está saliendo de su casillero de “invierno, formal, nostálgico” para meterse en categorías donde nadie lo esperaba.

Pero el dato que más nos importa no es de pasarela, es de consumo: el forecast 2026 de Semisustainable documenta un giro hacia lo que llaman “guardarropas curados con intención” — personas que repiten sus prendas favoritas y priorizan el estilo personal por sobre perseguir el próximo drop viral. Es, en otras palabras, la confirmación con datos de algo que las marcas que trabajamos en tiradas limitadas y hechas a mano llevábamos años sosteniendo sin que nadie le pusiera nombre.

En Moner nunca elegimos el terciopelo, las borlas ni los tonos tierra y joya —oro, oliva, moro, ámbar— porque estuvieran de moda: los elegimos porque son los que mejor cuentan lo que queremos decir. Que 2026 los haya puesto en el centro de la conversación no cambia lo que hacemos, solo confirma que veníamos por el camino correcto.